
Después de intentar subir dos veces a la cumbre del Mulhacén, a la tercera fue la vencida. Debido al mal tiempo siempre teníamos que retroceder. Pero está era la definitiva.
Empezamos el trayecto mi compañero y yo desde Capileira. Cogimos el autobús hasta el Alto del Chorrillo y desde allí al Mulhacén.
Subimos por la cara sur, la más larga pero la más fácil. La cara norte es mucho más dura y seguro que no lo hubiésemos conseguido. Después de todo el año vagueando sin hacer nada de ejercicio ya fue bastante que subiésemos a la cumbre de 3.483 metros.

El paisaje iba mejorando mientras ascendíamos. A nuestra izquierda se encontraba el pico Veleta todavía nevado. Era una imagen impresionante. Poco a poco se iba divisando la cumbre y si mirabas hacia el valle podías ver el lago glaciar de la Caldera.
Gracias al club sherpa de Almería se nos hizo mucho más ameno y más divertido el camino. Ellos no pueden imaginar lo importante que era este ascenso para nosotros, ni cómo contribuyeron a él.
Creo que las imágenes hablan por si solas y dirán más que mis palabras.


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